15 septiembre, 2011

Soy un manojo de nervios.

Mañana empieza el instituto, no sé si conseguiré dormir esta noche. De los mismos nervios me pondría a llorar, pero aparte de por los nervios creo que es por el cúmulo de sensaciones que tengo ahora mismo.
Siento alegría por que empiezo de cero en un sitio nuevo, siento melancolía, que no es tristeza, por que veré menos a profesores que han sido muy importantes para mi y que me han ayudado muchísimo en todo lo que han podido. Quiero dar gracias sobretodo a las señoritas Lourdes Martín, María del Carmen Castillo, Nuria Romero, Elena Montáñez, Concepción Nuño, Inmaculada Lozano y María del Pilar Anaya, y por supuesto al profesor Juan Isidoro Fernández, por que ellos me han enseñado como debo vivir, ellos me han escuchado, han soportado mis pequeñas rabietas de niña pequeña, me han aconsejado, se han preocupado por mi y me han servido de apoyo en situaciones que no me soportaba ni yo, que no sabía que hacer, que estaba más perdida que el barco del arroz. Ellos me han enseñado como superar las peores situaciones que se me han presentado. Quiero darles las gracias por haberme regañado cuando ha hecho falta, por haberme llamado la atención en el momento justo, por haberme suspendido cuando ha sido necesario. Quiero darles las gracias por todo lo que han hecho por mi, así que, muchísimas gracias, de corazón, por todo. Ahora sé que hay que tener los pies en el suelo aunque nos cueste.
http://www.youtube.com/watch?v=HJXvdXJJoWg
PD: Seguro que con la mala memoria que tengo se me ha olvidado alguien, si le recuerdo, le pondré.

1 comentario:

  1. Las personas importantes nunca se olvidan

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