08 noviembre, 2015

El reloj que nunca marca la hora.

"A las dos, serán las tres."

Pero tú no cambias la hora de ese viejo reloj de pulsera que siempre llevas. 
Prefieres dejarlo como está para no crearte más confusión.
Y porque no piensas que sea verdad eso de que es por ahorrar energía.
Para ti las dos serán las tres, pero tu reloj seguirá marcando las dos.




"A las tres serán las dos."

Hoy, yo tampoco cambio la hora del reloj de mi memoria, pues aún te recuerdo. 
Porque no sólo pierdo o gano horas con los cambios al antojo de esas dos manecillas.
No gano momentos para recordar contigo, 
pierdo el tiempo pensando cómo sería todo sin aún pudiera abrazarte.
Distinto.
Diferente.




Pero ahora, descansa, has vivido mucho, y tu reloj ya no marca la hora.


Algún día volveremos a encontrarnos.
Y podré darte las gracias por todo.


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